¿Hay alternativas al constructivismo? (Tarea 2 - ABAI 2)
No voy a detenerme mucho en explicar qué es el constructivismo como paradigma en educación. En líneas generales, la propia Wikipedia lo define como una corriente pedagógica basada en la teoría del conocimiento constructivista, que postula la necesidad de entregar al estudiante las herramientas necesarias (generar andamiajes) que le permitan construir sus propios procedimientos para resolver una situación problemática, lo que implica que sus ideas puedan verse modificadas y siga aprendiendo. Y continúa diciendo que dicho paradigma percibe el proceso de enseñanza como un proceso dinámico, participativo e interactivo del sujeto, de modo que el conocimiento sea una auténtica construcción operada por la persona que aprende (por el «sujeto cognoscente»).
A priori, dicho enfoque no tiene que resultar problemático. La cuestión es cómo se conecta una teoría del conocimiento, una teoría de carácter psicológico, con la acción pedagógica concreta. Y es en esa mediación donde surgen los claroscuros. Postulando y defendiendo la necesidad de construir activamente el conocimiento, se desprestigian métodos de enseñanza ampliamente reconocidos, como pueden ser la instrucción directa (o clase magistral) o el aprendizaje por descubrimiento guiado, por considerarlos formas pasivas de enseñanza. Y he ahí el quid de la cuestión: ¿puede existir un aprendizaje pasivo? Todo aprendizaje o esfuerzo cognitivo por parte del alumnado es activo per se, porque requiere, sencillamente, el uso de la atención y la memoria. Es decir, se confunden y mezclan conceptos. Los postulados constructivistas pueden ser muy útiles para rediseñar prácticas educativas, también para diversificar la enseñanza y no utilizar siempre los mismos métodos. No obstante, si no es estudiado y aplicado con rigurosidad, acabamos fomentando la pseudociencia en educación.
Otro ejemplo interesante para analizar sería la neuroeducación, que trata de conectar los últimos avances de la neurociencia a la educación. De la misma forma que con el constructivismo, tratar de conectar dos campos de estudio diferenciados, sin mediaciones correctas, puede derivar en simplificaciones excesivas o malentendidos. En este caso concreto, de hecho, hablaríamos de lo que se conocen como neuromitos.
Aunque haya sido breve, estos ejemplos sirven para ilustrar que la evidencia en educación, además de necesaria, debe ser rigurosamente implementada.
No me queda claro si hay paradigmas bien establecidos (según Kuhn) o si hay "escuelas" encontradas
ResponderEliminarTal vez el paradigma que englobe a ambas escuelas, no de la misma manera, sería la "Inclusión educativa", y que además se refleja en las leyes educativas, tanto estatales como forales.
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